martes, 9 de diciembre de 2008

Destino

Atilio!!! Perdoname!!! Se que hace tiempo que te tengo olvidado pero para que voy a mentirte con excusas baratas y sin sentido, la verdad me ocupe más en encaminar mi vida, que alegrar la tuya.

La historia que te traigo hoy peca de ser graciosa, del amor y otros demonios. Hace tiempo que me vengo acordando de vos, de las vivencias que me traías con tus relatos y me di cuenta que por poco que parezca debía alimentar tu alma.

Hace mucho tiempo, caminando sin destino por las deliciosas playas de San Clemente viví el mejor de los sueños, el de sentir que el mar terminaba en la mirada ya que con ella al lado no necesitaba la eternidad, solo disfrutar de su mirada y su corazón.

Mañana típica en la costa, soleada pero ventosa me deslizaba sin destino hacia el horizonte cuando la vi. Vestida completamente con una remerita y unos jeans se encontraba sentada mirando el mar con una lágrima en su mejilla. Me conmovió la imagen, quede como congelado por aquella visión. Me acerqué despacio hasta donde estaba y sin dejarla mirarme me arrodillé y comencé la charla.

- Hola, perdona que te moleste, pero te vi llorando y no pude ignorarlo, ¿puedo ayudarte?

- No creo que puedas – dijo ella.

- Dame una oportunidad, camina conmigo…

Me miró y con dudas más que ganas aceptó.

Caminamos como un siglo antes de que pudiese hablarle, tome coraje y con un miedo atroz le dije.

- Disculpame si molesta la pregunta, ¿queres contarme que te pasa?.

- ¡Estoy cansada de esta vida! – dijo con una lágrima cayendo hacia su remera.

- Pero nada puede ser tan grave – le dije.

- ¿Y sabes lo que más me duele? Que a él no le importa.

- Pero para, explicate mejor… ¿que paso?

- Me dejó… - dijo mirándome.

- Pero seguramente tendrá arreglo – le dije tratando de que piense que es verdad.

- Esto no… te lo aseguro…

- ¿Queres tomar algo? Y me contas bien…

- Dale…

Paramos en el primer balneario que divisamos, ella se pidió una coca light y yo una seven. Ahí comenzó a contarme la historia. Parece que el pibe con el que ella noviaba hacía seis años le había dicho que no podía salir más porque se había enganchado con otra. Que la quería un montón pero que en la vida uno tiene que seguir al corazón y que realmente el suyo le decía que no esté con ella. No paraba de llorar, y no sabía como consolarla. No soy bueno para esos momentos, habría salido con algún chiste malo seguramente, pero preferí escuchar a hablar. Terminamos las gaseosas y seguimos caminando.

No sé cuanto paso, entre charla y charla, pero mis pies decían años. Ya no lloraba, todo lo contrario, se dibujaba una sonrisa que me hacía soñar. Se me cruzaron miles de imágines por la mente y lo único que agradecía era que me quedaba una semana más de vacaciones para conocerla. Después de horas me dí cuenta que era la mujer que esperaba.

No sé que hora era, pero el sol casi desaparecía, la acompañe hasta el hotel en el que paraba y me pidió que la espere un momento. Unos minutos después, más de los que hubiese aguantado en otra oportunidad, la veo salir con un bolso. Pregunté al instante que hacía con el, esperando que no me de la respuesta que me aterraba. Me vuelvo a casa dijo, voy a sacar pasaje en el primer micro que salga. Me quería morir, se me estaba yendo mi ángel, mi presente y sin ningún lugar a dudas mi futuro. Trate de convencerla que no se vaya pero por supuesto, no lo logré.

Llegamos a la estación, sacó pasaje para el micro que para mi maldita suerte ya la estaba esperando y con un beso en la mejilla se despidió, agradeciéndome ser tan bueno con ella.

Y partió, sin yo saber su destino ni ella interesada en que lo sepa. El camino a casa fue el más largo que transité en mi vida cuando me dí cuenta que la vida me regaló ese día, pero que el destino no dejó que sea el último.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizas solo era una chica triste dpues de una reciente separacion y porque se supone que en ese momento iba a magicamente fijarse en otra persona si todas sus energias estaban puestas en su decepcion amorosa. No son esos buenos momentos para encarar una relacion nueva, hay q saber esperar y no desesperar.Besos! San.

CONTACTO dijo...

Me encantó, Franco.
La verdad, que está muy bueno!

Anónimo dijo...

Hola Franco!!! Me encanto este relato.. la verdad que escribis muy bien.. y suena muy real... me emociono.
Besos! Julia