lunes, 24 de diciembre de 2007

El Noveno y Décimo Mandamiento (Primera Parte)

Atilio, la historia que te voy a relatar hoy viene de boca en boca desde los años antiguos, allá donde no estuvimos ni estaremos por un buen rato ya que la vida es una rueda de bicicleta que va y viene todo el tiempo, o ya inventarán alguna máquina para ir…

Corrían los años que narra la Biblia, a lo lejos se divisa un grupo de personas que miran extrañados hacia la cima de un monte, era el Sinaí. Sagrado montículo de tierra dejaba deslizar por sus laderas los pies de un hombre alto, de ojos claros y barba pronunciada, con ojos llorosos esbozaban el nombre de aquel sujeto, Moisés. Recién llegado, sudado y adolorido acarreaba cuatro grandes trozos de piedra caliza, en ellos escrita palabras santas provenientes del Señor, ese, el de los cielos, que todo lo sabe. Se acerca a su gran amigo y compañero de aventuras Gaspar y al oído le solicita:

- Gaspar… amigo mío, debes hacerme un gran favor…

- Dime hermano mío, lo que quieras haré.

- Debes ir a la cima del monte y traerme la quinta piedra, la que contiene las dos últimas órdenes de nuestro señor.

- Pero estás seguro Moishe??? (así le decían sus compa)… ¿No se enojará el altísimo si no eres tú quien la soporte?

- Entre nos Gaspar, que no me rompa, mi espalda no puede más, si no le gusta que nos mande los planos de un ascensor y listo….

- Ok hermano, yo la soportaré por ti.

- Gracias tito (así le decían a Gaspar los conocidos), pero por favor que no se entere nadie, este debe ser nuestro secreto.

Gaspar esbozó una sonrisa y asintió pero por dentro no le gustó mucho…

- Claro, este quiere la gloria para el solo, que le molestaba que hablen de mí en solo una página de la Biblia, va a haber como mil, pero no, todo para él… pensó.

Le dio un beso en la mejilla a Moisés y esperó que se alejen un poco para comenzar su ascenso por la ladera izquierda del monte.

Al llegar a la punta más alta del Sinaí, se sentó extenuado sobre un montículo de paja que seguramente utilizó Moisés para descansar. Al lado se encontraba la pieza que iba a buscar, escrita también de la misma forma que las otras que había visto, esta decía.

9 – No vivirás más de cien años, le darás lugar a sangre nueva.

10 – Tu vida en la tierra será solo para servirme a Mí y a nadie más que a Mí, tu Señor.

Al leer esas palabras, Gaspar largó miles de carcajadas, no podía creer lo que estaba leyendo, ¿Solo cien años? ¿A vos solo? ¿Quién te crees que sos?.

De pronto el cielo ennegreció, y luego de un fuerte estruendo se escuchó.

- Dios, Soy Dios, la pregunta es quién sos vos para cuestionar mis palabras y mofarte de ellas…

Gaspar se estremeció, se había pegado un julepe bárbaro.

- Perdóname Señor, pensé que todo lo que había dicho Moishe era mentira y que él había escrito estas palabras…

- No pibe, yo se las dicté, son mis pensamientos… dijo Dios, todavía enojado.

- Discúlpame entonces, pero la verdad que estos mandamientos no son muy buenos que digamos… Se animó a decir Gaspar, todavía bastante cagado por el susto.

- Ahhh sí, eso crees, bueno, decime cual pondrías vos… Dijo Dios mucho más enojado todavía…

- Por ejemplo, algo sobre los padres, ¿no te parece que hay que nombrarlos?

- Ya está querido, ¿a Papá?, es el cuarto mandamiento, Honrarás a tu Padre y a tu Madre.

- Uhhh, ese está bueno…

- Gracias…

- A ver… ¿Qué tal algo de las fiestas?, algo que las permita…

- Vos siempre de joda Gaspar, es lo único que pensas…

- ¿Y que queres? Tengo solo 27 años…

- Te quedan pocos niño, aprovéchalos bien…

- Que copado sos…

- Bueno, basta de payasadas, pasame una de esas piedras de allá…

- ¿Primero decime que vas a poner? Dijo Gaspar desafiante…

- Que te importa pelmazo… Le respondió el Señor, pasamela bobo…

- ¡PRIMERO DECIME! Gritó Gaspar…

Y de repente nuevamente el cielo se llenó de nubes negras y una mano impactó en el rostro de Gaspar, mientras se escuchaba el noveno mandamiento…

- Santificarás las fiestas.

- Noooooooooooooooooooooooooo, dijo Gaspar, eso nooooooooooooooo.

Una risa estremeció la tierra…

Continuará…

3 comentarios:

La niña santa dijo...

Buenísimoooo! Podeti, que tiene un blog en Clarín, también tiene un personaje que es Dios y es un garca total. Me hiciste acordar, mirá vos qué loco, no? qué cosa más rara, qué plato! qué bolacero, qué lo tiró, que lo pan con queso, quepetepepapasapa?

Eiffy!

Anónimo dijo...

franco
plis


habla


ya esoy cansada de leer casi lo mismo pensa en otra cosa


pliss



tu hermana


denise

Dr. Serge L'Evêque dijo...

Qué hacé Cuky?
Acá meando, escribiéndote a tu blog. Sí, eu tambéin tengo uno, no tan lleno de delirios geniales como los tuyos, pero bué.
Lo mío es más bién distinto, más... qué se yo, yo le llamo el "humor deshumorado", donde se rie el que quiere, por no llorar.
Y bien, espero que escribas más cosas, tu idea de El ángel y el demonio parece que corrió, en forma de blog.
Te invito al mío, te dejo mi comentario, y no te olvides que cuando alguien te deje en la lona, siempre te tocará el hombro y te dirá: VOS VISTE COMO ES ESTO.