¿Cómo estás lector? ¡Volviste al final!, sos predecible… Lo primero que voy a hacer es ponerte un nombre, la verdad es que odio llamarte lector y vos debes odiar que te llame así, igual no te voy a dar el gusto, te voy a poner un nombre equis y vas a seguir siendo anónimo. El nombre que te pongo es Atilio, sí Atilio, este no se usa en mi rango de edad (de 20 a 35 años) o sea vas a seguir siendo aquel, el otro, además, si tus padres te pusieron Atilio te lo cambiaste si no antes te suicidaste.
Hoy cuando desperté me puse a pensar de qué podría hablarte, muchos temas vinieron a mi cabeza, pero uno solo quedó dando vuelta media hora después, voy a hablarte de los argentinos, de los “típicos argentinos”.
Al salir del trabajo, como siempre me dispuse a caminar mis tan ansiadas veintidós cuadras, agudicé la mirada y busqué a mi primera victima. Ahí estaba, esperándome cada quince metros, era él, quien más que nuestro querido portero, también llamado encargado, incansable fichador de culos y rascador de bronce. Me imaginé ponerme en su lugar, como sería mi día. Me levantaría a las seis de la mañana, baldearía la vereda (tarea que debería hacer el gobierno, para eso pagamos el ABL, ya sé Atilio, ellos tienen que lavar la calle, no la vereda, pero como a veces se pasan de la “raya” podrían darme una mano), además la considero una tarea idiota, ya que en menos de diez minutos estaría sucia de nuevo. Luego tendría que limpiar los pasillos, lograr que cada vez que pasen los propietarios y/o inquilinos rechinen sus zapatos, si vamos al caso eso no es bueno, las señoras se avivarían de la hora que vuelven sus maridos de “jugar a la pelota” con los amigos, pero bue, es mi trabajo. Ya llegando al mediodía, el almuerzo y la tan esperada siestita (por una de esa todos los días mataría). Llegando a las cuatro de la tarde, sin ningún tipo de apuro, abriría la puerta de calle y me pondría a charlar con el encargado de al lado, obviamente me agrandaría de tal manera que si no me enteré de nada en el edificio, inventaría los mejores chismes de la tierra, por ejemplo, la rubia del cuarto se cepilla a tres por día, y no solo eso, hice un pequeño agujero en la puerta por el cual la filmo y vendo el video al mejor postor, es más, con cuatro más de esos me retiro!, siiiii, eso le diría. Más tarde repartiría las cartas y juntaría la basura, tareas que le puedo dar a un amigo para que se gane unos mangos, para el tetra. No después de las nueve de la noche a mi departamento, mi día terminó. Si ponemos esto en la balanza, sale todo bien, y los del gobierno me limpian la vereda, los maridos del edificio decretan que no de encere el piso y mi amigo sigue tan gaucho como siempre, lo único que haría sería: levantarme a las seis de la mañana y hacer huevo hasta las doce, comer, dormir la siestita, salir a la puerta a agrandarme, darle unos mangos a mi amigo por la basura, cenar, mirar bailando o patinando por un sueño (no me puedo dormir sin tomarme unos culos antes) y a la camita, todo esto agregando que no pago casa, cable, luz, agua y el maldito ABL!!!!.
Hay que pensarlo Atilio, pero para eso te dejo tranquilo, mañana, tal vez, vendrá el próximo argentino ilustre, a la misma hora y por el mismo canal.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
jajajaj buenisimo porrtteeerooo!!!!
jajaj espero ansiosamente el dia de mañana para develar nuestro prox arg ilustre!!!!!
encantado de leer un rato algo diferente!!!
saluda atte
Atilio!!!
Sin embargo el portero cumple una tarea vital que es la de darte charla cuando estás super embolado, generalmente es en torno al clima o a los afanos, pero recomiendo especialmente que ahora que se vienen las elecciones pasemos un ratito a hablar de ello con nuestro portero amigo. Es como intercambiar opinión con los taxistas (y ahí te tiro otro argentino típico para develar).
El portero de "mi" edificio es un gran dibujaten, en serio. Lástima que la cara de bulldog que tiene no me da ganas ni de decirle hola, pero a veces le pispeo el cuadernito y tiene talento, ojo.
En fin que me llames Atilio es hasta más cariñoso que todos esos apodos que solés ponerme, especialmente el de orejona. Así que todo bien!
Un portero?? que es eso? Mudate a provincia y olvidate de los chusmas y los quilombos de la capital! de vivir encerrado! de que no tengas donde hacer un asado!!
Publicar un comentario